jueves, 19 de marzo de 2009

En busca de la tumba perdida


Sobre ciertos personajes se ha escrito mucho y siguen dando para continuar escribiendo, hablando, imaginando, sobre ellos. Indiscutiblemente Alejandro Magno está entre ellos, un personaje histórico que ha sobrepasado todo tipo de límites. Ya tenía aureola de divinidad en vida y tras su temprana muerte, atípica y misteriosa, como no podría ser de otra forma tratándose de alguien excepcional, paso a ser venerado como un dios. El misterio que envuelve su muerte y la desaparición de su tumba y de sus restos mortales no hacen más que contribuir a la leyenda que envuelve al conquistador macedonio. Puede parecer en apariencia contradictorio que no se conozca realmente el paradero de la última morada y el cuerpo de alguién tan venerado y conocido desde hace siglos pero es lo que ocurre muchas veces con lo que ya es mito, cuando los limites de algo real se desdibujan y dan paso a algo casi metafísico. La mayoría de arqueólogos y expertos sitúan la tumba o lo que quede de ella en Alejandría, ya que por lo menos se encontró alli desde el siglo III a.C al IV d.C su majestuoso mausoleo y es muy posible que fuera destruida en algún convulso episodio de los varios que hubo en la historia de esta significativa ciudad egipcia. Sobre encontrar el cuerpo o restos del mismo hay más problemas en ubicarlo hipotéticamente. Hay posibilidad que se encuentre desde en algún punto de Egipto a hasta incluso en la veneciana Basílica de San Marcos. El cuerpo fue momificado y sería alucinante que se conservara todavía reconocible o por lo menos lo mejor posible, pero esto ¿puede ser factible?. Es conocido por todos el excelente estado de conservación de las momias egipcias y de otras partes del mundo como las incas o las chinas, pero el embalsamado de Alejandro y posterior conservación del cuerpo ¿fue óptimo?. Al parecer, por lo menos hasta el siglo IV estuvo bien conservado y se ubicaba en una urna de cristal dentro de su mausoleo, ya que fue muy visitado pero después de la desaparición del cuerpo ¿será posible la conservación?. Esto está sin respuesta al igual que muchas cuestiones relacionadas con este mitico personaje, como por ejemplo y no menos llamativa es la cuestión de la momificación del cuerpo en vez de su incineración, la práctica habitual en el mundo helenístico, curioso, ¿no?.

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