martes, 17 de marzo de 2009

Los viajes trascendentes: las peregrinaciones (I)

Lo importante es el camino y no la meta. Esto quizás puede ser una buena sintésis de lo que significa una peregrinación o cualquier viaje iniciático, aunque como ya dije en la primera entrada de este blog creo que cualquier viaje nos aporta nuevos conocimientos. Según pensaban y piensan muchos no solo en las peregrinaciones y en los viajes existe el viaje externo sino que también existe un viaje interno, hacia el conocimiento de uno mismo. Las peregrinaciones puede que se traten de los viajes con mayúsculas, de los viajes por antonomasia en los que hay una preparación, un inicio, una ruta y un final muy definidos, en los que hay una serie de comportamientos establecidos que hay que seguir y en los que ya de por si el mismo recorrido es suficiente experiencia tanto o más importante que el destino del mismo.
En esta entrada y en las que la continuén no voy a tratar solo de las peregrinaciones más o menos actuales y conocidas en mayor o menor medida por la sociedad actual sino también de áquellas ya algo lejanas en el tiempo y que quizás seán más desconocidas.
¿Qué es una peregrinación? la palabra peregrinación deriva, de la palabra latina peregrinatio y según el diccionario de la Real Academia de la Lengua puede significar tanto como andar por tierras extrañas como ir en romería a un santuario por devoción o voto. Las peregrinaciones han existido siempre y son comunes a prácticamente a todas las religiones. Surgen de la necesidad de contactar con lo sagrado, de tomar contacto con la forma más o menos física de una realidad abstracta y trascendental. En próximas entradas trataré de relacionar y explicar las peregrinaciones que más fama han tenido a lo largo de la historia y de las que siguen contando con renombre en nuestros dias.

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